Cuidémonos de la gripe o influenza

Reflexiones

«No, no basta rezar; hacen falta muchas cosas para conseguir la paz»

Símbolo Universal de la Bandera de la Paz

Por Revda. Lilian Medina

DÍA INTERNACIONAL DE ORACIÓN POR LA PAZ
Martes 21 de septiembre de 2010

«No, no basta rezar; hacen falta muchas cosas para conseguir la paz.»

Así dice el estribillo de una vieja «canción de protesta». Y tiene razón. No bastaría ni siquiera con pasarse todo un día y en todos los rincones de la faz de la tierra, orando por la paz.

Pero tampoco es posible alcanzar la paz sin orar. La oración es el elemento clave, pues la acción sin la oración es una triste equivocación, y peor aún, la oración sin la acción es una perniciosa pretensión.

Otro elemento muy importante en la agenda de la paz es establecer lo que entendemos por «paz». No todas las personas comparten la misma conceptualización del término paz.

En las versiones al castellano de la Biblia, aparece el vocablo paz en muchísimos pasajes, tanto vetero como novotestamentarios, traduciendo diversas palabras, ya del hebreo, ya del griego koiné.

Jesús utilizó el concepto paz en varios de sus sermones e instrucciones a los discípulos. Por ejemplo, «Dichosos los que trabajan por la paz, porque serán llamados hijos de Dios» (Mateo 5,9, NVI); «La paz les dejo; mi paz les doy.» (Juan 14,27a, NVI).

¿De qué estaba hablando Jesús cuando dijo… paz? ¿En qué consiste esa ‘paz’ a la que Él se refiere? ¿Cuáles son los signos de tal ‘paz’?

Ciertamente, hoy día el tema de la paz se ha abordado desde tantos ángulos e intereses diferentes, que existen muchos tipos de paz. Cabría referirse a las ‘paces’. Se han acuñado conceptos tales como: paz negativa, paz positiva, paz holística, holística-gaia, paz feminista, paz perpetua, paz imperfecta y un largo etcétera.

Pero, ¿se estaría refiriendo Jesús a trabajar por alguno de esos tipos de paz?

Jesús vivía bajo el gobierno romano. Bien pudo haberse estado refiriendo a la ‘pax’ romana. La pax romana, clasificada como paz negativa, consiste en definir la paz como ausencia de guerra o de conflicto. Defiende «el imperio de la Ley»; «la Ley y el Orden». Los romanos propusieron que quien quisiera paz que se preparase para la guerra. De modo que sólo ganando la guerra se podía alcanzar la paz. Eso implica un trabajo bastante arriesgado. ¿Se trataría de esa clase de paz?

En nuestro país hay quienes anhelan ese tipo de paz. Sí, quienes suspiran porque tengamos otro Trujillo. Ciertamente, algunos lo hacen ingenuamente, desconociendo toda la represión, el miedo, las injusticias, la deshumanización que «costaba» esa paz falsa que vivía el país durante la tiranía.

Examinando la vida y ministerio de Jesús podemos concluir que es imposible que tuviese en mente esa clase de paz.

Otro tipo de paz es la concepción griega ‘Eirene’: paz interior. Es un tipo de paz positiva, pero que pudiera llevar al simplismo. Las personas ceden; no reclaman, con tal de evitar causar problemas; «con tal de tener la fiesta en paz». Es la paz que representamos con palomitas blancas.

Penosamente, esa es la idea de la paz que en muchas de nuestras iglesias se predica. «Hay que evitar problemas; no se debe reclamar. Hay que perdonar». Sí, todo eso es cierto. Pero callar cuando hay que hablar, contribuye a alejar la verdadera paz. El asunto es que hay que saber reclamar sin ofender. Este tipo de situaciones es muy común en la familia; entre las parejas. Sobre todo, en el caso de la mujer. La persona deja pasar y pasar y pasar.

Así mismo, vemos que, ante una disputa por algún juguete, por ejemplo, quienes tienen autoridad optan por quitarles el juguete a ambos. Se esgrime que «muerto el perro, se acaba la rabia». Pero ¿se acaba realmente? ¿No será, más bien, una tranquila desesperación? ¿Una posposición del conflicto? Se va acumulando rabia, que se va convirtiendo en rencor y termina por explosionar de mala manera. O, en algunos casos, por implosionar: entonces vienen los infartos, las úlceras gástricas, o alguna otra condición de salud producto de la tensión interior.

Jesús no pudo haberse referido a una clase de paz como ésta tampoco.

Entonces, ¿a qué clase de paz se estaba refiriendo?

La mentalidad hebrea concibe al ser humano como un todo integral. Fueron los griegos los que introdujeron la tricotomía espíritu-alma-cuerpo.

En hebreo, la lengua oficial de los israelitas, existe la palabra «Shalom». Esta palabra es traducida al castellano como paz, al igual que ‘Eirene’. Sin embargo, a diferencia de aquella, el Shalom hebreo encierra un significado mucho más amplio de todo lo que hemos visto hasta el momento. Incluye la condición de completo, de solidez, de plenitud, y más tarde, pasó a significar bienestar espiritual. De modo que esta clase de paz es una que ciertamente considera la ausencia de guerra, pero sin que haya que declarar una con la excusa de alcanzar la paz. Contempla la tranquilidad personal, pero no se trata de Actitud Mental Positiva. No. Se trata de denunciar la injusticia, de reclamar los derechos, de enfrentar los actos contrarios a los mandatos de Dios, responsablemente. La injusticia no se debe tolerar, porque, como dijera Martin Luther King, «la injusticia en cualquier lugar es una amenaza a la justicia en todo lugar».

Lo que sí hay que tener presente es que una cosa es el pecado y otra la persona que lo comete. Que debemos actuar con misericordia. Es cierto que la persona tiene responsabilidad en cuanto a sus actitudes y acciones, pero no debemos olvidar que lo importante es lograr la armonía y el ganar la discusión. Eso es trabajar para que haya paz en el mundo. Eso producirá el establecimiento de una Cultura de Paz. Y eso es factible de ser transmitido; de ser enseñado y aprendido.

Debemos trabajar para que todos y todas vivamos en paz; yo no puedo pretender cambiar el mundo, ni un continente, ni mi país, quizás ni siquiera mi ciudad. Pero sí puedo transformar mi manera de abordar las dificultades, en el seno de mi familia, en mi vecindario, en el club o el gremio, en la iglesia, etc. Construyendo una paz basada en la justicia, en el respeto, en la tolerancia, en la solidaridad, en la cooperación, en fin, en el amor. No es fácil, humanamente hablando, no lo es. El orgullo nos lo impide muchas veces. Incluso el orgullo espiritual, ése es el más peligroso, al creernos que somos más cristianos que otros. Por lo tanto, es imprescindible depender de Dios. Esa clase de paz sólo Él la puede producir, porque tiene que nacer en el interior; echar raíces profundas, para que luego pueda manifestarse en el exterior con resultados permanentes.

Así que si hemos de caminar con otros/as en la construcción de una cultura de paz, estoy convencida de que la propuesta de Jesús es la opción más viable. El «Shalom» debe ser una realidad que desborde todo nuestro ser, haciéndose evidente en nuestra praxis.

Oremos y trabajemos para que haya paz en la tierra.

Qué el Príncipe de Paz nos bendiga hoy y siempre.

_____

La Revda. Lilian Medina es pastora de la Iglesia Bautista Emaús, en Santo Domingo Este; Decana Interina del Seminario Bautista de República Dominicana y Coordinadora de la Comisión de Ministerios para el Liderazgo Pastoral y Afines (MILPA), de las Iglesias Bautistas de República Dominicana.






Recursos relacionados

FacebookTwitterDeliciousCompartir/Marcar

Comentarios están cerrados.