«Yo como semilla, ¿cómo me estoy reproduciendo? ¿Cuál es el tipo de terreno en el que estoy cayendo?»: lectura orante Mateo 13,1-23

Por Perfecto Jacinto

Lectura orante de la biblia | Encuentro de Espiritualidad, Sabana Piedra, 24 de septiembre de 2010


5 Minutos Introducción de la reflexión

  1. Qué es la lectura Orante
  2. Por qué hablar de lectura orante como disciplina espiritual.

10 Minutos Lectio divina o Lectura orante quiere decir «lectura divina». Indica la práctica de la lectura que los cristianos hacen de la Biblia para alimentar su fe, su esperanza o su amor y compromiso. La lectio divina siempre fue la columna vertebral de la vida de fe, desde sus más remotos orígenes, en el tiempo del monacato. Esta lectura siempre reaparece cuando se procura leer la Biblia con fidelidad. Reapareció en los últimos años, sin rótulo y sin nombre, en América Latina [y el Caribe hoy día], en medio de los pobres, quienes recomenzaban a leer la Biblia en sus comunidades. Reapropiándonos de la práctica de la lectio divina, nos aproximamos a las fuentes que, en el pasado, generaron la vida de fe y que, en el presente, están generando e irrigando la vida nueva de las comunidades de fe de bases o iglesias locales. La lectura orante consta de cuatro momentos principales: 1) la lectura, 2) la meditación, 3) la oración, y 4) la contemplación. Son los cuatros pasos de la lectura de la Biblia, tanto individual como comunitaria. Son también y sobre todo cuatro actitudes permanentes que debemos tener ante la palabra de Dios. (Lectura Orante de la Biblia, Tu Palabra es Vida módulo 1, Pág. 12; 13 Ediciones Amigo del Hogar, Rep. Dominicana, 2000.)

En su origen, la lectio divina no era nada más que la lectura que los cristianos hacían de la Biblia para alimentar su fe, esperanza y amor, y animar su peregrinar. La lectio divina es tan antigua como la misma iglesia que vive de la palabra de Dios y de ella depende como el agua de su fuente. La lectio divina es la lectura creyente y orante de la palabra de Dios hecha a partir de la fe en Jesús, quien dice: «En adelante el espíritu santo defensor, que el padre les enviará en mi nombre, les va a enseñar todas las cosas y les va a recordar todas mis palabras» (Jn. 14 26. 16,13). El Nuevo Testamento, por ejemplo, es el resultado de la lectura que los primeros cristianos hacían del Antiguo Testamento a la luz de sus problemas y a la luz de la nueva revelación que Dios hizo de sí a través de la resurrección de Jesús, vivo en medio de la comunidad. En el transcurso de los siglos, esta lectura creyente y orante de la Biblia alimentó a la iglesia, a las comunidades, a los cristianos. Inicialmente no era una lectura organizada y metódica, sino que era la propia tradición que se transmitía de generación en generación a través de la práctica del pueblo cristiano. (Lectura Orante de la Biblia, Tu Palabra es Vida módulo 1, Pág. 12; 13 Ediciones Amigo del Hogar Rep. Dominicana, 2000.)

Poner en medio del grupo granos de maíz, tierra en un vaso y agua.

5 Minutos Lectura de Mateo 13,1-23.

10 Minutos Meditación
¿Qué dice el texto? En posiciones cómodas cerramos los ojos. «Rumiamos» el texto, lo saboreamos, dialogamos con él mentalmente. ¿Qué nos dice el texto hoy? ¿En qué terreno estoy yo?

10 Minutos Oración
Este paso nos lleva a alabar, agradecer, suplicar, expresar nuestras inquietudes, dificultades, alegrías y esperanzas. ¿Qué tengo en mis manos? ¿Qué tengo que decirle a Dios?

20 Minutos Contemplación
Yo como semilla, ¿cómo me estoy reproduciendo? ¿Cuál es el tipo de terreno en el que estoy cayendo? (Compromiso con Dios y la sociedad).

En una posición corporal cómoda, es el ejercicio que nos lleva a renovar nuestros ojos, nuestro corazón, nuestras manos, nuestros pies. Para mirar y caminar con los mismos ojos y pies de Jesús. Tener los mismos sentimientos de él para actuar como él. Más que un paso práctico, es una actitud nueva que nos lleva a mirar la vida y todo lo que nos rodea con nuevos ojos. Por ello, la contemplación es el final de la lectura y la motivación para nuevas lecturas de la Biblia y de la vida.

Que Dios nos guíe en este camino de construir una espiritualidad profética, comprometida con el Bienestar de la humanidad ante la realidad que vivimos como pueblo dominicano y comunidad de fe. Recordemos que somos los ojos, las manos, los pies de Jesús aquí en la tierra.

Cantamos el Himno

//Enviado soy de Dios
Mis manos lista’ están
Para construir con él
Un mundo fraternal//

Los ángeles no son
Enviados a cambiar
Un mundo de dolor
Por un mundo de paz

Me ha tocado a mí
Hacerlo realidad
Ayúdame, Señor
A hacer tu voluntad

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Perfecto Jacinto es pastor de la Iglesia Bautista El Buen Pastor, en Los Guananitos, Villa Altagracia, y Coordinador de la Comisión de Ministerios de Educación y Liturgia (MIEL), de IBAREDO.